La música es el lenguaje universal. Una forma de expresarse y de sentir que todos poseemos y podemos compartir

La música es el lenguaje universal. Una forma de sentir y de expresarse que todos poseemos y podemos compartir.
¿Crees que 45 minutos de música a la semana no son suficientes, pero no sabes cómo apoyar el aprendizaje musical de tu hijo? ¿Quieres ofrecerles la música desde el punto de vista de la creatividad, y buscas actividades diferentes y enriquecedoras ?
¿Últimamente estáis algo desconectados y te parece que la música sería un buen nexo de unión entre ambos que os ayude a hablar “en el mismo idioma”?
¿Te pica el gusanillo de la música pero crees que ya eres demasiado mayor para disfrutarla?
¿Te gustaría vivir alguna experiencia musical divertida apta “para todos los públicos” con tus compañeros de trabajo?

Musas es la cara romántica de la música, la que tiene que ver con la inspiración, la fantasía, el dejarse llevar, el torrente que nos atrapa cuando la sentimos dentro.
Fusas tiene que ver con la otra cara, no menos hermosa, pero más disciplinada. Los músicos trabajan duro, y la música ocupa casi casi el 100% de su vida, no sólo cuando
la practican, sino cuando la escuchan, o incluso mientras duermen. Esta cara tiene que ver con la exigencia y el continuo perfeccionamiento que acarrea.
Musas y fusas es todo esto y mucho más. A través de mi experiencia profesional en el mundo de la música y su pedagogía, te daré claves y consejos que podrán ayudarte a
manejarla como una aliada en muchas situaciones de tu día a día.
La música es además de mi profesión, mi gran pasión, y mi forma de entenderla es desde el disfrute ¿La saboreamos juntos?

Sobre mí

La música siempre me apasionó desde pequeña. Los Reyes Magos me trajeron con 3 años un mini teclado de dos octavas con el que hacía mis pequeñas composiciones y volvía locos a los vecinos del patio de mi abuela. Pronto empecé a estudiar piano, y aunque de niña los profesores no consiguieron que me sentase a diario a estudiar, en mi adolescencia me enganché por completo a la música, decidiendo realizar los estudios superiores y así llegar a ser profesional. Ahí casi les da un patatús a mis padres, pero al fin, y no tras pocas disputas, pudieron comprender cómo de fuerte es una pasión, y lo importante que es seguirla.

Tras titularme como pianista en Musikene, ejercí varios años la docencia en una escuela de música, con niños y adultos y también me licencié en Pedagogía Musical. Soy mamá de dos niños maravillosos nacidos en 2014 y 2016 que aún no tocan música (ni sé si algún día elegirán hacerlo), pero a los que la música, como a todos, les “toca”. Ahora llega el momento de compartir esta gran pasión con todo el que quiera acompañarme. Quiero transmitir la alegría y el profundo placer que trae la música consigo, sin distinción de edad, clase o conocimientos.